
OPINIÓN | En mayo del año pasado, Lidl anunciaba el fin de la distribución de bolsas plástico en todas sus tiendas físicas. Esta medida entró en vigor el pasado 1 de enero, siendo el primer comercio en España que ha aplicado esta necesaria medida. Lidl, al igual que otras cadenas de supermercados, como Mercadona, Alcampo o Carrefour, cuentan con un apartado comprometido con el medio ambiente dentro de su manual de buenas prácticas, que se encuadra en el ámbito de su Responsabilidad Social Corporativa.
Así, por ejemplo, muchas de estas empresas realizan actos y eventos para la protección del medio ambiente, como la plantación de árboles o la concienciación social para el cuidado medioambiental. Mercadona, siguiendo los pasos de la compañía alemana, ha anunciado que, en abril de este mismo año, las bolsas de plástico serán sustituidas por otras de papel o de plástico reciclado o las populares bolsas de rafia.
Por otra parte, organismos como Greenpeace, critican que los cambios no sean realmente efectivos y proponen medidas para conseguir reducir en mayor medida el impacto residual en el medio ambiente como el aumento de la venta a granel de determinados productos en detrimento de los envases de plástico.
Pero, ¿es esto un verdadero compromiso con la salud del Planeta o es una mera estrategia para llegar a un público comprometido con este tema? Sería importante que el compromiso fuera 100% efectivo y real, para lo que convendría la desaparición de los folletos de papel, cuya fabricación provoca numerosas deforestaciones en numerosos bosques del mundo, contribuyendo a la destrucción del hábitat de numerosas especies y su consiguiente extinción.
Sin duda alguna, tanto empresarios como consumidores han de estar concienciados acerca de la protección del medio ambiente y lograr su máxima protección; puesto que, de lo contrario, estaremos destruyendo día a día nuestro medio y, con ello, a nosotros mismos.