ENTREVISTA | Sergio García es un joven vallisoletano de 21 años que vino a Madrid hace 3 años para estudiar su gran pasión: Diseño de Moda. Actualmente, está cursando su tercer año en la Escuela Superior de Diseño de Madrid (ESD). Su grado consta de 4 años de formación, donde destacan dos asignaturas relacionadas con la moda sostenible: una se estudia el primer año llamada Ecodiseño y, la otra materia es Diseño sostenible, como asignatura optativa el último año.
¿Qué aprendiste en la asignatura de Ecodiseño?
Nos enseñaron a aplicar criterios de sostenibilidad a todo el proceso de creación del diseño. Es una asignatura general que trata desde el uso responsable de la materia prima como las telas, tintes, resinas… hasta ver cómo es todo el proceso de elaboración.
En moda, lo que se genera de residuo es más en cantidad y al hacer una prenda se genera residuo, ya sea en papel para hacer los patrones o trozos de textil que no se pueden reutilizar. Pero, por ejemplo, si sobran trozos de lana que no quieres tirar puedes aprovecharla para hacer fieltro en algún complemento. Es un proceso manual muy antiguo, pero en general trabajamos con telas que no se pueden reutilizar y que generan bastante residuo.
¿Qué trabajos o prácticas hicisteis para esta materia?
Por ejemplo, hicimos visitas al vertedero o ver el ciclo desde que se crea la materia prima que utilizamos para hacer nuestro producto, ya sea moda, un objeto o una tela de las paredes para un interior. El ciclo de vida que tienen los materiales y buscar maximizarlo para ver en qué fases de su uso se puede adaptar para hacer ese producto final más sostenible.
El proyecto más interesante que hicimos tomando como base nuestra actividad como diseñadores, pero también nuestra vida diaria es hacer un compendio de todos nuestros gastos en tema de consumo, desde agua hasta cuántos litros de gasolina, cuántos metros de telas usas, capital humano en un año de cada uno de nosotros, etc. La conclusión que sacamos de este trabajo, nos hizo sorprendernos de la cantidad de gasto “inútil” que generamos para el poco rédito que se le saca al producto final. Es ver un poco los costes ocultos de nuestra actividad que está dirigida al mundo material y al mundo empresarial.
Con respecto a la reutilización de ropa, ¿reutilizáis vuestras prendas?
Solemos reutilizar ropa en los diferentes procesos de creación o en las distintas asignaturas. Normalmente se utiliza para hacer pruebas de tinción, de estampado, usarlo como relleno para hacer volúmenes… Muchas veces, compramos prendas en tiendas de segunda mano tanto para clase como para uso personal, incluso prendas que puedes utilizar para transformarlas tú mismo para poner tu marca personal.
Por ejemplo, Humana es una tienda de segunda mano en Madrid y, ellos la revitalizan lavándola a fondo, cosiendo algún fallo y la remasterizan. No cambian la prenda, pero la arreglan para que sea digna para la venta. Puedes comprar la prenda a precios muy bajos y lo que se saca se destina a proyectos relacionados con la economía sostenible.

¿Qué novedades hay actualmente sobre moda ecológica?
Bueno, ahora parece ser que si quieres tener prendas que sean respetuosas con el medio ambiente tienes que ser de Pacma porque el estilo de prenda ecológica que hay es hippy. Se puede entender porque la gente que ha optado por este tipo de prendas tienen esta inclinación.
Las marcas ecológicas que nacen ahora se crean para vender dentro del nicho ecológico característico al estilo eco. También creo que es necesario y una obligación, porque no puede ser una opción crear una marca eco, ya que la producción actual debe ser sostenible en general, tanto en términos humanos como medioambientales. Es una obligación porque cualquiera que crea una empresa debe pensar en esos estándares sí o sí.
Mi marca la base que tendrá inicial son camisas y camisetas originales, muy diáfanas, de líneas muy puras y cuidadas cuidando el textil. Los linos y algodones serán sostenibles y de buena calidad, normalmente esto suele ir unido. Actualmente, si tienes una empresa sostenible captas la atención del cliente, pero no debería hacerse por eso, sino que sea la base de la producción y, para ello, hay que cambiar el chip.
¿Conoces tiendas en Madrid que formen parte de este nicho de producción ecológica para la moda?
Conozco una tienda de telas, llamada Black Oveja. Tienen fibras y tintes naturales, sin ningún tipo de tratamiento nocivo para el medio ambiente, con un gasto mínimo de agua.
Hoy en día, el mercado está todavía avanzando y queda mucho para que se extienda el uso de los textiles sostenibles. De forma individual, sí que compensa, pero a las grandes empresas como Inditex, H&M o Mango no les compensa porque les encarece la producción y el cliente no lo está pidiendo, ya que lo que busca es una moda rápida que cumpla con la estética de instante al mejor precio posible. De ahí, que utilicen poliester, telas más baratas y de peor calidad.
Nosotros como estudiantes, utilizamos textiles que dependen del nivel adquisitivo de cada uno, ya que lo más barato es poliester y, en general, todas las fibras parten del plástico. Si tienes dinero optas por linos o algodones.
En vuestra clase sois todos jóvenes, ¿crees que la juventud está más concienciada con la situación medioambiental y con el uso de la moda sostenible?
En mi entorno de la moda, de la creación de moda se contempla siempre a la hora de hacer un proyecto que sea lo menos nocivo posible tanto para el medio ambiente como para el propio bolsillo. Es un valor añadido cuando eres estudiante, que tienes menos medios, si buscas hacer un producto de buena calidad y valor sostenible, pero esto debe ser lo normal en un futuro próximo.
¿Cómo está relacionada la industria de la moda y el medio ambiente en la actualidad?
Se ha dicho que el mundo de la moda es la segunda industria más contaminada del mundo detrás de la petrolera pero no es la segunda, porque la alimentaria contamina más. Aunque está claro que la moda contamina. Para hacer tantos productos y tan seguido hay que producir más rápido y es mas difícil controlar que sea de calidad, y más teniendo la producción en países orientales explotando a gente. No es un problema solo medioambiental, sino también de RRHH.
Las marcas que empiezan ahora no pueden competir con las grandes cadenas, tienden a ofrecer colecciones más breves y concisas y muy limitadas a veces con una colección o dos al año. Algunas cambian productos de forma paulatina. Todo esto nos lleva a destrozar el planeta y vidas, como ocurrió hace 5 años en Rana Plaza (Bangladesh).